"La duración de un amor depende de la importancia relativa de los dominantes: corazón, sentidos, espíritu. Cuanto más sensual es un amor, tanto menos dura. Los amores de cabeza son vanos y fugitivos. Sólo el corazón es prenda de fidelidad. Esta ley puede representarse por la fórmula siguiente:
Siendo D la duración del amor, k2 una constante positiva, C, S, E, las proporciones respectivas de Corazón, Sensualidad y Espíritu, que entran en la constitución de este amor."
(Este texto extraído del artículo de Paul Diffloth,
Ensayos sobre la matemática del amor, del año 1907. Lo conocí gracias a la página web de
Josep M. Albaigès).
Me parece incríble que alguien haya tratado en serio de hacer un modelo para esto. Además, creo que ni siquiera se acerca mucho a la realidad su planteamiento...
Según la fórmula de Diffloth, para que un amor sea infinito, basta con que sea 0% "sensualidad", ó 0% "espíritu". Y no sólo eso; según esta fórmula, una relación que aumenta al doble sus cantidades de "corazón", "sensualidad" y "espíritu" no va a durar más, porque las proporciones no cambian.
Una cosa que me llamó la atención fue la constante k2 que aparece en la fórmula. Quise calcularla para mí, basándome en mi experiencia. El resultado fue que mi "constante amorosa" es de 162,98 (en meses), con un R^2 del 88% (lo que significa que, dentro de todo, la fórmula representó decentemente mi caso). Eso sí, me reservo los detalles del cálculo, por supuesto.